Patty nació y creció en Caracas, Venezuela. En 2017, huyó a Estados Unidos desde Venezuela como refugiada política, huyendo de la persecución política, la tortura y la muerte. Su destino fue Estados Unidos, un país que ha demostrado una gran solidaridad con sus vecinos hemisféricos y las personas más vulnerables. Su familia se encontró en una comunidad amistosa con una gran sensibilidad hacia el sufrimiento humano. Esta comunidad los recibió con los brazos abiertos y les permitió reiniciar sus vidas en un entorno seguro, libre de amenazas. Patty dijo: "¡Vimos la luz al final del túnel! He podido reiniciar mi carrera y demostrar a mis compatriotas y compañeros hispanos que "¡Sí se puede!" con fe, disciplina y perseverancia, podemos alcanzar nuestras metas y superarnos cada día con una actitud positiva".
Pasa su tiempo libre con su familia y disfruta viendo películas, haciendo senderismo y paseando con su Gran San Bernardo.

